Carta para la tía Ifigenia de Ofelia

25/02 de un año incierto

Para: Tía Ifigenia

 

El tiempo paso corriendo que nadie lo notó, los minutos y las horas se aceleraron, y un año se fue así como llegó. Durante ese tiempo reímos, crecimos, lloramos; además que nos levantamos de los tropiezos.

¡Que año tan malo!, Era lo que solo podía mencionar porque como era de esperar el viento me hacía tropezar y como buena llorona me desataba a chillar.

En esos momentos de locura utópica recordando un pasado con una micro milésima de dolor, mi alma grita en alta voz la soledad que sentía, fue en ese instante cuando me miraste y también te hice llorar.

¡Sola muy sola!, lo que el viento de junio mencionaba, mientras tanto tú decías ¡No estás sola, yo estoy contigo!, pero aquel dolor nos desgarraba.

Yo volvía a insistir con mi vacío y el dolor de la soledad. Fue cuando dijiste ¡Yo también estoy sola!, pero en realidad todos estábamos solos en un mundo desconocido, el dueño de ese mundo es el tiempo.

Me dijiste dándome fuerzas ¡Recuerda que cuentas conmigo, no estamos solas!

Y así fue, el tic tac pasaba y los nuevos días comenzaba. Una nueva yo nacía sin pensarlo la soledad se alejaba, y el brillo regresaba. Pero el tiempo también nos separaba sin imaginarnos que nos esperaba.

Esas conversaciones de pocas horas reíamos sin parar, era la mejor terapia para no regresar a esos días de pocos colores. En esas oportunidades notábamos que una pequeña niña ya crecía, era el lotto con cenizas de Ave Fenix en plena evolución.

Fantaseábamos un montón, nos reíamos de esas utopías que quizás un día sea harian realidad o tal vez no, pero en nuestras mentes era perfecto como pasaban los años; y luego volveríamos a reír por un pasado lleno de vida.

Por un instante me detuve a observar el reloj, pero sus agujas se aceleraban, el día corría y cuando volvía a ver todo era nuevo.

 Los 365 días de ese año pasaron corriendo y sí, nos aceleramos en terminarlo para comenzar a escribir nuevas historias con momentos llenos de vida; pero no fue así.

¿Te cuento algo?

La realidad en esa historia, ese nuevo libro con pocas horas se tornaron, llena de tristeza, la pesadilla entraba a la realidad y yo no podía despertar porque me encontraba despierta.

De nuevo el tiempo hizo de las suyas, me robo esos sueños utópicos en la cual nos sentaríamos y hablaríamos de esos sueños realizados o de los que no lo fueron, pero igual eran increíbles porque en esa historia estabas tú.

Por última vez el reloj  marco 1:30 y luego salto a las 5:00 de la tarde, no comprendía  porque  mi alma sentía tanto vacío, dolor y volvía la soledad.

Era porque tú ya te habías ido, yo tendría que seguir escribiendo las páginas de cada historia sola y seguir imaginando la utopía de un futuro maravilloso.

Es cuando recuerdo esas palabras ¡No estás sola, estoy contigo!

No es fácil recordar la realidad, a veces siento que el oxígeno me hace falta, que hay días no tan colorido y que este mundo es tan distinto sin ti. Te aseguro que como nueva resiliente escalare las montañas más altas para ganar este juego.

Y si en este momento estuvieras leyendo esto, seguro dirías:

“Cada vez que escribes me haces llorar porque escribe desde el corazón, naciste con ese don”.

Solo te puedo decir que esto es una pequeña parte de una historia que vendrá muy pronto.

No sabes cuánto te amo y cada minuto te extraño, como veras escribí para ti.

 

Se despide con amor.

      Ofelia

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