EL LIBRO DEL AÑO VIEJO

Recuerdo cuando el año pasado conseguí un libro con todas sus páginas en blanco, en ese momento imagine que era un diario pero no era así, ese libro era mágico contaba la historia de esa persona que lo tenía en sus manos.

Falta poco para el nuevo comienzo del año nuevo, pero el libro seguía en blanco, lo deje en una esquina del cuarto para luego escribir en él. Los últimos minutos para despedir el año, te paraliza el corazón porque ese número que te acompaño durante 365 días ya iba a cambiar, y con él se iba todo lo bueno y hasta lo malo.  Mi lista de propósito no variaba mucho solo deseaba ser feliz, ni porque me subiera en una silla llegaba esa persona especial.

Exactamente dando la bienvenida del año nuevo llegó esa persona, no sabía que esa aventura iba hacer tan pasajero como una brisa. Y en el rincón del cuarto el libro registraba todo lo que iba sucediendo en mi vida, ese deja vú cada vez se hacía presente con malos acontecimientos.

No puedo negar que a comienzo del año viví mi propia utopía para luego despertar en una cruel realidad, ese personaje que trajo el año nuevo se había ido. En cierto modo mi mundo ya  no era mío, se había vuelto oscuro, vacío y con muchas heridas.

Imaginarme que aún faltaba mucho para terminar ese terrible año, me hundía más en ese fondo con tristeza. Buscaba preguntas que no tenían respuestas y solo suponía  porque nadie las sabía.

Hasta que un día, decidí levantarme de esa pesadilla, Salí a caminar y el clima poco a poco cambia de color, color alegría. Me fije que durante el recorrido mis pasos fueron firmes hacia el horizonte, derribando los obstáculos.

Internamente me hacía fuerte, ya no tenía miedo del futuro y que esas personas que un día estuvieron contigo solo formaron parte de mi crecimiento, de los golpes aprendemos las mejores lecciones.

Sin darme cuenta otra vez finalizaba el año, y volvía aparecer aquel libro con páginas vacías. Al revisarlo mi sorpresa fue que sus hojas estaban llenas.

Al leerlo era mi historia que se había escrito, y en la  página final decía:

 

“Comenzar con el pie izquierdo no significa que todo el trayecto será así, hoy lo terminas con buen pie, Necesitabas evolucionar para convertirte en un ave Fénix”.

“Recuerda que todo estará bien y la felicidad está dentro de ti”.

Puff, mágicamente a las doce, el libro mágico desapareció, dejándome una gran lección de levantarme en las caídas y que al final de una tormenta siempre habrá un radiante sol.

 

Feliz año nuevo.

 

“Somos arquitectos de nuestro propio destino”

María E. Santiago

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