Un nuevo comienzo

Era inevitable abandonar el mundo en el que me encontraba. Salir huyendo era mi opción pero no lo podía lograr, eso me hacía recordar que aun en la distancia te veía solo como una sombra, me atormentaba los recuerdos que un día fueron maravillosos pero luego se transformaron en pesadillas que dolían.

Mi corazón casi explotó de tanto dolor, las espinas se habían incrustados en el, que no las podía sacar y cada vez que lo intentaba, mi cuerpo se paralizaba de agonía. Sí , agonizaba, el amor que una vez fue mágico, irreal y maravilloso moría, se disecaba . Porque el príncipe que un día plantó esa sensación, que cada minuto regaba, se había ido con un hasta siempre.  

Pasaron los días, semanas y meses, aun esa hermosa flor trataba de sobrevivir con la esperanza de que el jardinero regresara. Pero fue imposible nunca retorno, siguió su camino y borró de su memoria lo que un día pasó. 

La flor de loto, sobrevivió al desamor, se hizo fuerte como una roca y borró de sus sueños la imagen de aquel hombre que la cultivo. En ella, todavía permanecía la esencia de su pureza , en su corazón aún quedaba amor, su belleza se intensifico era extraordinaria. Renació de esa tormenta en que la abandonaron, era un nuevo comienzo en el que creció.

Aquellas, espinas que le rosaron su alma habían desaparecido. Ahora, era roja como la pasión, blanca por su pureza, azul porque había obtenido sabiduría y rosado por su ternura. Por primera vez, se sentía libre del dolor, y volvía a experimentar la sensación de vivir con intensidad.

Hasta que un día, en sus sueños el jardinero regresó, a pedirle perdón por el dolor que le causó. Loto, lo perdonó y le informó que ahora ella era muy feliz, que el amor que un día la hirió se había marchado, porque sabía que su mundo sin él, era mejor.

Lo observó con tanta ternura, que le dijo que eran dos seres muy distintos, jamás podrían estar juntos, sus mundos eran muy diferentes. Ella ya no pertenecía a esa utopía, era del mundo real y no merecía sufrir nuevamente.

Esa expresión de amor, otra vez emerge de mi corazón con total libertad que el pasado,  la felicidad sin dolor es libertad. Siempre habrá jardineros que intenten cultivar nuevos amores y se irían destruyendo rosales. Pero hoy soy como el loto, dispuesta nuevamente amar, a perdonar y crecer.

 

 

 

 

 

 

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